30/3/11

Otro Final


“No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuerte, pero siempre sordos, a espaldas nuestras.” Un paso antes del umbral la arrojé tan fuerte como pude. Lamenté este primer y último acto de violencia sobre Irene. Cayó al zaguán, llevaba el tejido colgando. Un segundo tuvo para mirarme antes del estruendo sólido de la puerta al cerrarse; supe que no comprendió y que me lo reprocharía hasta su muerte (tanto más lejana que la mía). Con la puerta a mis espaldas, miré el camino que dejaron los ovillos, que moría bajo mis pies. Caminé lento hasta la cocina (por suerte, todavía no estaban allí) y empecé por las cortinas. Después abrí las hornallas. En un rincón me quedé inmóvil, mirando la plaga anaranjada que subía desde las puntas del mantel. Es de verdad paradójico, pensé, que el fuego tuviera un sonido líquido. Cuando llegaron, la luz ardía hasta la puerta.

* * *

Basado en "Casa Tomada", de Julio Cortázar

2 comentarios:

  1. Nacho!
    Gracias, mi querido y fiel lector. Siempre recreando a Don Julio, ¿vio?. Siempre un vicio.

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