7/6/10

Maneras de Querer


Otra vez el dolor, che. Y viste como es el dolor, la angustia, tan física. Siempre viene después, es cobarde, ataca de atrás. Justo después, ahí en la soledad donde me tengo pena, me compadezco de esta lengua tiesa, del silencio, primero sabio y después imbécil. En mi propia vergüenza, tengo accesos de odio ciego en los que alterno culpables, pero termino agotado, y con el sueño viene la expiación de los pecados y me siento muy digno reconociendo mi propia miseria, golpeándome el pecho, jurando despertar. Jurándome despertar.

Por suerte a la mañana encuentro las razones de mi inconducta. Todas esas que ayer no veía, ganado por la desazón de creerme culpable. Olvidado el dolor, todo se ve más claro. Escuchame, no todo puede ser culpa mía. El respeto no es algo que se pide. No soy un mendigo, carajo. Por suerte encuentro las razones, porque es tan obvio que nada puedo hacer yo. No hago más que perdonarte. Te juro, no hago más que perdonarla una y otra vez. El perdón es un acto muy digno, no se porque a veces me confundo tanto, y pienso que soy el culpable. Es tan claro que nada puedo hacer.

Quizás tampoco es ella. Yo quería contarle de las moras, que explotan en la esquina, y que me emborraché de solo olerlas, porque me recuerdan sus pezones. Tanto deliré con su piel de arroz que ahí estaba yo, con un puñado de moras en la izquierda, la otra en su puerta. Imaginando su vientre, que es mío, y el cuenco que hamaca el agua, justo al acabarse su espalda, casi muerto en sus rodillas, que son mías. Escuchame, traje moras.

Y otra vez el dolor, che. Que no puede, que le avise, que me vaya. Que está bien, que perdón, que hasta mañana. Y la vereda se ensancha, y la ciudad se vuelve puta, y la guita no me alcanza para abusarla por cada espacio en blanco. Empiezo a lamerme las heridas, y articulo doce o trece lastimosos pobre-de-mi. Me los confiero tan sinceros, y aún así el dolor que me dobla, me hago agua por las sienes y todos los ojos me miran. Camino tan erguido como el rictus me lo permite, odio una pareja con aire adolescente, toso, odio las flores y desespero.

La culpa es un impulso espiralado, y en cada curva muda el culpable. Una razón devora a la otra y ninguna me salva de las fauces del pavor. Me lamento hasta el hartazgo, hasta la indignidad, y estoy tan aguzado en la labor de tenerme pena que lloro, después de dos calles lloro. Y en un páramo sembrado de laureles me oculto de todos, hasta de mí, y comienzo el rito. Entre sollozos, me doy placer espurio, y ya ausente de pasión, empiezo mi golpiza. Lento, con verdadero método, alternando las manos me doy falsas puñaladas y me escucho orando basta de dolor, basta de dolor.

El ritual me hizo vomitar. Como un exorcismo, todo mi interior desalojado por la boca, y yo acostado, exangüe al lado de mi ser, desalojado. Con las fuerzas que restaban los vi, eran decenas de pequeños hombrecitos. Entre babas y espuma, los vi, todos estaban arrodillados y no podían incorporarse, o casi todos. Los que caminaban tenían pequeños carteles que decían permiso o perdón. Otros se tapaban los ojos diminutos y unos pocos se cubrían la cabeza, con los brazos en cruz. Todos eran grises y penosos. No podía ser de otro modo.


* * *

14 comentarios:

  1. Ay nena! Ay estas palabras! Arriba con esto che! Va va va va va!

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  2. "La culpa es un impulso espiralado, y en cada curva muda el culpable"...linda frase! buen escrito. Disfruté leyéndola, compañera.

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  3. Gracias nena! A vos y a las palabras, que son nuestro vicio. Vamos juntas en esto!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Diego! Que placer que me difrute, compañero! Un abrazo en tinta!

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  6. tal cual la soledad es una enemiga,
    me encanto la metafora de las moras
    y la expresion de que se sienta tan vivido ...

    exitos!

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  7. Elsolnosmiradelejos!
    Gracias! No hay mejor halago para quien escribe que haber sembrado una semillita de sensación.
    Un abrazo!

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  8. Y Karla! Gracias también por seguir estos pequeños delirios, que no hacen más que pelear contra la soledad. Un beso!

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  9. Que lindo todo che...te felicito y me emociono con tus palabras nena! Y me encanta el título: Maneras de querer. Hay mil maneras, no? Pero una sola con las 2 personas juntas...

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  10. Ross!
    Debe haber tantas maneras como personitas amando, como parejas amándose de a dos, como amantes amando fuera del amor, como amores no correspondidos.
    No me felicites, che. Pero dejame regodearme en la alegría de haberte emocionado.
    Gracias, un abrazo!

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  11. Mierda...pedazo de relato...lo leí una, dos, tres veces y siempre hay algún sentido oculto entre sus párrafos. Has dado en la médula de la explicación de la culpa y el dolor, y qué viene después? La autoinmolación, el exorcismo personal, y un ejército de lamentos en forma de soldaditos escapando desde adentro de las entrañas y clamando nuestra redención...Pamela: escribís exquisito, filosófico y profundo, y hacés doler ( y pensar). Abrazo.

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  12. Sr. Solís, Ud. ha dado en la médula del más vasto orgullo.
    Inmumerables veces gracias por tus palabras, por pensar las mías, por leer y permitir que duela.
    Gracias en serio!
    Un beso!

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  13. http://manantialpoetico.mundoforo.com/index.php?sid=60fd41e01a5766961e09f9f6de79cd8e6 de julio de 2010, 21:18

    le respondo atrevidamente invitandola a nuestro foro que es argentimo-mexicano
    http://manantialpoetico.mundoforo.com/index.php?sid=60fd41e01a5766961e09f9f6de79cd8e

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