6/7/10

La Gula


Al sur, ella se levanta tarde, se encarga de los críos y de ser plena. Acopia triunfos y derrotas y se permite llorar callo una vez al mes. Adora su cuerpo con sus manos y con las de su marido, que le es devoto con la voz y el pensamiento. Corre Julio y ya aprendió a vivir simplemente, añorando los placeres tormentosos solo cuando llueve y hace frío. Cuando recuerda, rinde un tributo solemne: muerde suave el labio inferior, mira la nada a la izquierda e inhala el vacío para llenar el pecho.

Al norte, él trabaja sin método con papeles que importan más de lo que debieran. Dice no lamentar morir sin descendencia y riega su ser por un sinfín de cuartos porque la soledad pesa tanto como las canas prontas. Corre Julio y recuerda que una vez vibró. Para olvidar, rinde un tributo solemne: duerme acompañado, enmudece las palabras y se guarece en una urbe sorda.

Al centro, se abrazan. Se tocan los rostros comprobando que el tiempo corre pero por allí no pasa. No se lamentan, solo se miran los ombligos sabiéndose el eje de un mundo que aguardó intacto. Saben a café y a caramelo y corre Agosto, pero varios años atrás. Con risa y con sexo se dicen versos perennes, se mienten hermosamente y se aman todos los minutos que las paredes simples pueden cuerpear sus egos. Gigantes y golosos, sus egos. Saben que el adiós siempre engaña y que el placer es un vicio circular.
* * *

6 comentarios:

  1. No vale así. Definitivamente, no vale.

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  2. Hubo un tiempo mítico en el que ese circulo era una sincronía con ese ego. Afortunadamente del pasado podemos hacer lo que se nos ocurra. Desde fingir que eramos felices, hasta creer que alli había amor.
    Fibras íntimas, Pame. En serio que tenes fibras íntimas.
    Es escrito vale lo que una foto. Pero al reves. Este relato vale por mil imagenes.

    Encantado siempre.
    Beso.

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  3. Ignacio, encantada yo.
    De los vicios, el del ego es el peor. Como ese círculo, nadie sabe donde empezó ni donde terminará.
    Otro beso para vos!

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  4. Pamela, sabes que te sigo desde hace tiempo y aprecio mucho tu trabajo pero este relato me pareció un poco golpe bajo...no sé...lo noto un poco agresivo quizás. Disculpa la sinceridad pero es lo que siento cuando lo leo una y otra vez. Igual te felicito como siempre.

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  5. Ross!
    No hay nada que disculpar! Además, las historias de grandes egos y grandes amantes siempre son así, no? Se debaten entre besos y engaños.
    Gracias como siempre! Saludos!

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